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El Instituto para la Planeación del Desarrollo, A.C. (IPD) es una institución científica y tecnológica, no gubernamental, fundada en 1986. El IPD es liderado por el Dr. Roberto Guadarrama-Sistos y está conformado por un grupo multidisciplinario de profesionistas (agrónomos, economistas, matemáticos, ingenieros, tecnólogos en alimentos, biólogos, sociólogos) y cuenta con la reciente incorporación del Dr. Roberto Guadarrama-Baena (octavo mexicano en la historia en doctorarse en Economía por la Universidad de Cambridge, RU) como Director de Investigación del IPD. El IPD se ha especializado en proyectos de la cadena agro-alimentaria en México siendo líder en su campo, prestando asesoría y desarrollando estudios y proyectos relacionados con el análisis de los factores condicionantes y agentes del cambio contemporáneo, particularmente en lo que se refiere a los impactos de las tecnologías de punta en ámbitos como la economía, la política, la cultura y la ciencia.

Esta orientación responde a las características que presenta la actual revolución científico tecnológica, impulsada por las potencias industriales con el propósito de reestructurar sus economías, aumentar su productividad y generar nuevas mercancías, rearticular los mercados externos a estas nuevas estructuras productivas y reducir su vulnerabilidad respecto a las materias primas naturales y estratégicas de origen exterior. En consecuencia, los análisis son realizados a nivel microeconómico o de empresa, de su entorno inmediato expresado en la cadena de valor donde opera, considerando asimismo la agregación sistemática de las cadenas de valor relacionadas con aquella. Esta combinación de lo micro, lo messo y lo macro, considera como aspectos determinantes la dimensión tecnológica, económica, organizativa, institucional, legal y la dimensión externa o condicionante exterior.

El nuevo paradigma científico tecnológico conlleva nuevas formas de producir y consumir, impactando y modificando la articulación de prácticamente la totalidad de las cadenas de valor, implicando para los agentes económicos nuevos requerimientos de eficiencia y competitividad, tanto para mantenerse en el mercado como para acceder a una posición ventajosa en el mismo. Por ello, la preocupación central del IPD es impulsar y apoyar esfuerzos nacionales encaminados a mejorar la competitividad nacional sobre bases estructurales mas sólidas, a la vez que generar nuevas ventajas competitivas que permitan una mejor inserción de las cadenas de valor mexicanas en el actual proceso de globalización de la economía mundial.

Quienes conformamos el IPD consideramos que el motor de esta revolución esta en lo que ha venido en llamarse "sector cuaternario" de la economía, cuya característica principal es la generación de servicios intensivos en conocimientos y su expresión en nuevas tecnologías, denominadas de punta por ser las que liderean la formación de un nuevo frente tecnológico, que es la base material del nuevo patrón de acumulación de capital. Asimismo, consideramos que la mejor vía para el desarrollo de este sector en nuestro país es la planeación prospectiva con un enfoque sistémico integral, complementado con la gestión de vinculación del aparato científico-tecnológico con el productivo.

Bajo este principio, cada colaboración es planteada a partir de la prospectiva de la situación futura y las megatendencias que gestan, buscando identificar tanto los patrones del cambio de la estructura de las cadenas productivas y de servicios, como los núcleos de control del sistema. En este sentido se han identificado las actividades científicas, tecnológicas y productivas relacionadas con la nueva biotecnología, nuevos materiales, fuentes alternas de energía, automatización de procesos y comunicaciones e inteligencia artificial, como los factores de cambio; asimismo a los agentes científicos y tecnológicos y capitalistas de alto riesgo que participan e instrumentan estos factores como los agentes determinantes del cambio.



Este enfoque metodológico permite que los resultados que el análisis de la situación bajo estudio arroja, no se queden en el diagnostico, sino que posibilita la definición de una imagen objetivo, con objetivos y metas claras, susceptible de ser alcanzada en el corto, mediano y largo plazos, y sobre la cual debe encauzarse el esfuerzo de los agentes productivos e instancias de gobierno vinculados a ella.

La imagen objetivo considera la articulación viable de las diversas fases de la cadena del producto o servicio de que se trate, considerando cinco dimensiones de análisis fundamentales: tecnológica, económica, organizacional, institucional-legal y externa. Estos elementos permiten diseñar una imagen de la situación a la que aspiran los agentes y organizaciones involucrados, debido a que en el trabajo de gestión que realizamos, ellos son los principales protagonistas. Arribar a resultados cuya característica fundamental es la viabilidad de las soluciones propuestas es el objetivo central de los trabajos del Instituto, por ello se presentan varias alternativas de solución que integran la trayectoria estratégica, evaluando los costos y beneficios económicos, políticos, sociales y culturales de cada una de ellas, para que el tomador de decisiones realice la evaluación final.

El IPD ha elaborado cerca de 450 estudios y proyectos, así como capacitado, brindado apoyo, y proporcionado acompañamiento empresarial a, entre otros: i) Organismos internacionales y regionales como PNUD, FAO, ONUDI, Banco Mundial, OEA, y BID, dependencias del gobierno federal, gobiernos estatales y municipales; ii) Entidades del sector social, Cámaras y Asociaciones, Federaciones como Federación Nacional de Productores de Maíz, la Confederación de Trabajadores de México; iii) Organismos empresariales como la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, Fundaciones Produce, Confederación de Comerciantes de Centrales de Abasto; y, iv) empresas privadas nacionales e internacionales como Mexicana de Aviación, Hilos Timón, IBM y Richardson Vicks, así como con empresas públicas como PEMEX y PRONASE y empresas del sector social como Asuhisa y Asociación de Usuarios de Riego del Alto Tunititlán.

La experiencia acumulada por nuestro instituto nos permite afirmar que es indispensable apoyar el desarrollo científico tecnológico nacional y su vinculación con el aparato productivo nacional, para dotarlo de los niveles de eficiencia y competitividad exigidos en el contexto de apertura y globalización de nuestra economía. Asimismo es necesario establecer una relación de intercambio y retroalimentación de experiencias con la comunidad científica de otros países, con base en una selectiva y estratégica vinculación con organismos de cooperación internacional, particularmente de los países desarrollados, a fin de contar con apoyos externos que complementados con los que se disponen internamente, potencien el desarrollo de nuevo conocimiento y nuevas tecnologías en nuestro país.